Tras duplicar su tamaño durante los últimos cinco años, Samex se ha propuesto un nuevo desafío: duplicar nuevamente su tamaño de aquí a 2030. Para alcanzar esta meta, la compañía busca fortalecer su diferenciación a partir de las necesidades reales del mercado, apostando por una relación con sus clientes que vaya más allá de atributos como el precio o la excelencia operativa.

“En el fondo, lo que nos motivó fue entender que el próximo ciclo de crecimiento no se gana compitiendo por precio, sino construyendo una relación diferenciadora y difícil de replicar”, explica Alejandro Bello, Gerente de Experiencia al Cliente. 

Con este objetivo, los días 13, 14, 15 y 16 de octubre, la compañía realizó cuatro jornadas de trabajo en el Museo Automotriz Jedimar. Durante estos encuentros, representantes y directores de Samex y distintos grupos de clientes participaron en conversatorios y dinámicas colaborativas para identificar expectativas, necesidades y oportunidades de mejora.

En la última jornada, Samex tuvo el honor de contar con la participación de Jesús Díez, Presidente del Grupo Jedimar, quien dio la bienvenida a los clientes asistentes y destacó la importancia del Museo Jedimar como un espacio de encuentro, reflexión e intercambio de ideas. En sus palabras, relevó especialmente el valor de estas instancias para fortalecer la relación con quienes son parte fundamental del desarrollo y crecimiento de las organizaciones, promoviendo además el diálogo y la colaboración entre empresas y clientes.

Precisamente, este trabajo colaborativo es la base sobre la cual Samex busca construir una propuesta de valor conectada con lo que el mercado realmente necesita. “No ganamos nada con redactar nuestra propuesta de valor entre cuatro paredes; una propuesta pensada desde dentro corre el riesgo de responder a lo que nosotros creemos importante y no a lo que el mercado realmente valora”, señala Alejandro Bello.

Escuchar para mejorar la experiencia

Uno de los principales aprendizajes de las jornadas fue la diversidad de expectativas existentes entre los distintos segmentos de clientes. Las conversaciones permitieron identificar oportunidades para mejorar los tiempos de respuesta, fortalecer la coordinación entre áreas y anticiparse a los problemas antes de que afecten el servicio. 

También quedó en evidencia que la diferenciación es dinámica, y que lo que hoy es relevante para los clientes, mañana puede ser un requisito básico, por lo que debe revisarse constantemente.

“Descubrimos que la diferencia se crea justamente cuando logramos entender que, ante un dolor puntual, toda la organización debe movilizarse con la misma urgencia que le daríamos a un cliente estratégico”, comenta el ejecutivo.

Una estrategia con foco en 2030

Los resultados de las jornadas servirán para definir prioridades estratégicas y orientar las inversiones de Samex durante los próximos años. El siguiente paso será profundizar en los atributos que los clientes consideran diferenciadores, determinar cómo desarrollarlos y establecer mecanismos para medir su impacto en la experiencia de servicio. 

Así, Samex avanza en la construcción de una propuesta de valor que busca fortalecer su competitividad y consolidar relaciones de largo plazo. El objetivo es que cada decisión e inversión contribuya a generar una experiencia diferenciadora y sostenible, alineada con la ambición de duplicar nuevamente su tamaño hacia 2030.